CREATIVIDAD PERSONAL Y DIVULGACIÓN TEMÁTICA


ESCRIBIR NOVELAS O RELATOS CORTOS – REALIZAR ESTUDIOS TÉCNICOS – ESCRIBIR LIBROS TEMÁTICOS– ESCRIBIR LIBROS DE AUTOAYUDA – ESCRIBIR LIBROS DE EMPRESA – ESCRIBIR GUIONES CINEMATOGRÁFICOS – CREAR GUIONES PARA DOCUMENTALES – COMPONER TEXTOS PARA OBRAS ESCÉNICAS – GUIONIZAR CÓMICS Y TIRAS CÓMICAS…

LAS OBRAS QUE SE BASAN O INSPIRAN EN LA ESCRITURA SON LOS VEHÍCULOS IDÓNEOS PARA DESPLEGAR LA CREATIVIDAD Y TRANSMITIR CONOCIMIENTO


Los canales de la creatividad

En los últimos años, los avances en la tecnología nos han servido como un machete para desbrozar el camino hacia la publicación de obras creativas. La autoedicción digital nos libera de que los inicios de un novelista o divulgador impliquen pagar por una maquetación y por la impresión de ejemplares para fingir el éxito de un escrito publicado. Los formatos e-book e incluso el uso avanzado de algunos procesadores de texto dan como resultado productos muy aseados y legibles que pueden llegar a amplias capas de destinatarios con un coste muy bajo tanto para el consumidor como para el propio autor. Así, aunque todavía no sea fácil dominar la distribución y la promoción, la posibilidad de lanzar al mercado creaciones y divulgaciones sí está ya al alcance de todos.

La digitalización también ha facilitado el trabajo en los proyectos creativos audiovisuales. Rodar una película o un documental conlleva en la actualidad un coste menor en la parte técnica, siempre que no resulte preciso llenarla de efectos especiales. Hoy, contando con múltiples programas de edición de vídeo, podemos armar un producto cuando menos digno contando tan solo con una buena cámara de vídeo semiprofesional, o incluso con una buena cámara fotográfica con imagen de vídeo de alta resolución y captación de sonido estéreo, o, para los más apañados, con un simple smartphone de última generación.

Pero esta facilidad para canalizar ideas creativas y convertirlas en productos procesables por el mercado no hace menos exigente la tarea de elaborar los textos, ya vayan a ser los definitivos (obras fundamentadas en estos) o sirvan de base o pauta para integrarse en otros productos o facilitar su creación.

Si pensamos solo en los proyectos promovidos por empresas (editoriales, productoras, promotoras), dejando ahora a un lado la autoedición y los proyectos audiovisuales autodirigidos, el menor presupuesto de edición de los libros y de las obras audiovisuales (es decir, la necesidad de vender menos ejemplares o conseguir menos exhibiciones para asegurar la recuperación del coste) ha traído varias consecuencias, algunas de ellas positivas, pero no todas:

  • Se publica más que nunca: los anaqueles de las librerías están llenos de obras de toto tipo, de todas las extensiones, de todos los temas, de todos los géneros… Hay avidez para disponer de material publicable.
  • Hay más autores que nunca, pero muchas editoriales buscan sobre todo autores mediáticos, resultones en pantalla en tareas promocionales, que aseguren un cierto eco sin excesiva inversión publicitaria y, con ello, unas ventas mínimas. El perfil del autor importa a veces más que la propia obra.
  • Se publican muchas obras similares, casi calcadas de otras en cuanto a elementos, tramas y enfoques, para aprovechar modas y tendencias, sin miedo, al parecer, a saturar el mercado.
  • Muchas obras transitan por las carteleras cinematográficas mostrando frágiles hechuras (son productos que en otros tiempos no habrían pasado de ejercicios académicos en alguna escuela de cine).
  • Se presentan en la red, como si se tratara de obras cinematográficas merecedoras de atención, vídeos y episodios de supuestas series de factura amateur que muestran escaso o nulo valor y evidencian una producción inexistente.
  • Las librerías se llenan de libros de autoayuda, que suelen ser breves en extensión y escasos en contenido, a veces incluso vacíos, y que como mucho deben de tener como fin ayudar al autor a mejorar su economía.
  • Las cadenas televisivas imitan programas de la competencia o se limitan a reproducir o reinterpretar patrones ya ensayados en canales extranjeros.
  • Los documentales y espacios de reportajes parecen réplicas unos de otros, con los mismos montajes y similares modos expresivos.
  • Se editan libros aparentemente técnicos o ensayísticos que no son más que reciclaje de contenido ajeno, de fácil composición a través de documentos de la red y sin doctrina propia.

Por supuesto, se siguen publicando novelas muy interesantes y libros divulgativos y técnicos trabajados a fondo, y en el panorama de nuestro cine parece que empiezan a vislumbarse guiones algo más elaborados, cada vez más alejados de clichés, tópicos y tics, y adecuados para que los actores y actrices puedan distanciarse del acartonamiento teatral. Asimismo, de vez en cuando algún formato televisivo aún nos sorprende por su originalidad y demuestra su calidad con audiencias (si nos las creemos) muy transversales.

Lo cierto es que en este clima de publicación masiva, de rodaje desenfrenado de piezas cinematográficas o de vídeo muchas veces voluntariosas pero faltas de genio y originalidad, de lanzamiento de programas audiovisuales que demasiadas veces nacen ya rancios, colocar un producto propio más allá de la autoedición y el lanzamiento casero de vídeos a la red sigue siendo muy difícil, y debe llevar a quienes tienen proyectos creativos y divulgativos a plantearse esta disyuntiva:

  • Tratar de seducir al mercado por la originalidad y la diferenciación; o sea, sorprender.
  • Intentar conseguir el éxito siguiendo las pautas, formatos y fórmulas que son tendencia, hasta que se agoten; es decir; darle al mercado más de lo que, al parecer, busca en este momento.

Cualquier decisión es respetable, pero ambas, incluso la segunda, requieren de ciertos mínimos para que lo que proyectamos lanzar sea bien recibido por el mercado. Lo similar, lo que es moda y tendencia, porque la competencia de esos productos es enorme, es brutal, y un férreo filtro —de corrección y elaboración mínimas, de potencial de ventas, de ajuste a sondeos, pero también de perfil del autor: visibilidad, acceso a medios, redes creadas, fama…— desechará la mayoría de propuestas; lo original, porque el terreno realmente creativo es siempre arriesgado y requiere combinar arrojo y prudencia, disciplina y desinhibición, y tener un amplio conocimiento de lo que ya ha sido creado, de lo que en su momento ya fue ensayado y de los límites que ya fueron transgredidos.


Autoría es igual a riesgo

Nada nos obliga a tratar de ser novelistas. Ni a intentar publicar una obra que divulgue el conocimiento esencial, nuestro o de otros, sobre algún tema. Ni a compartir doctrina sobre ciertos recovecos de alguna disciplina técnica. Ni a tratar de convencer a alguna productora de que nuestra historia guionizada merece armar un proyecto y lanzarse a un rodaje.

La autoría, en el mundo de la creatividad, la divulgación y el estudio técnico, es algo que nace casi siempre de la vocación, porque, aunque no sea necesario, aunque no suceda nada si no lo hacemos, nada hay más gratificante que concebir y ejecutar una obra creativa o compartir con los demás lo que sabemos, produciendo algún impacto con la exposición de nuestro modo personal de ver la vida, nuestro esfuerzo por entenderla y nuestro esmero en describirla combinando con habilidad fondo y forma.

Pero, aunque estemos en un terreno vocacional, ser autor no deja de ser un deporte de riesgo, estimulante, sin duda, pero expuesto a problemas de diferente especie que pueden mermar el carácter diferencial del resultado que consigamos (la obra, final o instrumental) y afectar negativamente a su potencial de información, estudio, divulgación, reflexión o entretenimiento.

Porque, sin el cuidado debido, los textos creativos y divulgativos pueden adolecer de:

  • Fallos de construcción gramatical (sintácticos, ortográficos, semánticos…).
  • Defectos de composición y estructura.
  • Defectos expositivos (vaguedad, ambigüedad, incoherencia, falta de claridad, falta de amenidad, desorden, repetición, pobreza léxica y retórica, excesiva densidad retórica…).
  • Defectos narrativos (funcionalidad informativa, deus ex machina, incoherencias de puntos de vista y focalización, voces equívocas, desajustadas o sin diferencias…).
  • Profusión de erratas y fallos de acabado.
  • Copia de ideas ya utilizadas por competidores de modo similar.
  • Uso inadecuado o ilégítimo de textos y materiales de otros autores.
  • Falta de originalidad, manejo de tópicos e ideas manidas y recurso a fórmulas, patrones y formatos demasiado estandarizados.
  • Excesos o defectos de énfasis y tono.
  • Segmentos iniciales de obras sin gancho.
  • Diálogos en exceso funcionales o carentes de los mínimos exigidos en cuanto a estilización y sentido dramático.
  • Tramas incoherentes, incomprensibles, deslavazadas o irregulares en su desarrollo.
  • Desenlaces decepcionantes que no hacen justicia a las tramas desarrolladas o no encajan con hechos, datos, reacciones y comportamientos mostrados a lo largo de estas.
  • Falta de rigor técnico.
  • Insuficiencia de citas y referencias.
  • Errores y frivolidad en el manejo de citas y referentes…

documentosdocumentosNOVELAS – LIBROS TÉCNICOS – ENSAYOS – ESTUDIOS TÉCNICOS – MANUALES  TÉCNICOS – LIBROS TEMÁTICOS – LIBROS DE AUTOAYUDA – LIBROS DE EMPRESA – OPÚSCULOS – GUÍAS TEMÁTICAS – COMPENDIOS – DICCIONARIOS – BIOGRAFÍAS – SEMBLANZAS – GUIONES DE CINE (FICCIÓN) – GUIONES DE TELEFILMS Y EPISODIOS DE SERIES – GUIONES PARA CINE DOCUMENTAL – GUIONES PARA CÓMIC – GUIONES DE TIRAS CÓMICAS – GUIONES PARA ILUSTRACIONES PERIODÍSTICAS – DIÁLOGOS PARA CINE O TEATRO – GUIONES PARA MONÓLOGOS – PLANTEAMIENTOS Y GUIONES PARA PROGRAMAS DE TV…


Los ámbitos de la creatividad incluyen básicamente:

  • Las iniciativas empresariales para la promoción de obras escritas o audiovisuales.
  • Las propuestas de autoría creativa y divulgativa para productoras, promotoras y editoriales.
  • Los trabajos creativos, divulgativos y técnicos pensados para la autoedición impresa o digital.

Puedo ayudarte:

  • Remodelando contenidos en fase de elaboración o pendientes de reedición necesitados de actualizaciones o mejoras relevantes.
  • Revisando y remodelando versiones en curso de guiones de obras cinematográficas, telefilms, documentales o episodios de series de televisión.
  • Aportando alternativas a la redacción de diálogos o a la resolución de capítulos o escenas de obras de ficción, con el fin de mejorar las propuestas actuales.
  • Revisando propuestas literarias de potenciales autores enviadas a tu editorial o proporcionándote opiniones alternativas a los filtros internos de tus departamentos de edición.
  • Elaborando por ti (en línea ghostwriting) las obras creativas que hayas proyectado (novelas, libros temáticos, libros técnicos, guiones de cine, monólogos…) procesando tus ideas iniciales y asesorándote para que les des, si lo consideras conveniente, tu toque final.
  • Aportándote guía y asesoramiento lingüístico, estilístico y técnico con el fin de que tú mismo elabores las obras creativas o temáticas que has imaginado.
  • Reforzando a autores de tu editorial en encargos de obras creativas, temáticas y técnicas.
  • Elaborando obras de creación o guiones de encargo con objeto de cubrir iniativas de tu negocio editorial o audiovisual.
  • Colaborando contigo en la elaboración de obras creativas, temáticas o técnicas.