La galaxia comunicativa (11): lenguas a salvo y lenguas extintas

Como colofón al repaso dado en los tres anteriores posts al compendio de lenguas realizado por la UNESCO, se impone decir algo sobre los dos polos de la clasificación de riesgo reflejada en dos de las escalas —Transmisión intergeneracional de la lengua y Proporción de hablantes en el conjunto de la población—, aunque podrían derivarse igualmente de las tablas de riesgo asociadas a otros criterios de valoración.

Son las lenguas a salvo y las extinguidas.

Lo que sigue es solo un brevísimo apunte de cierre. (Las menciones a cantidades de hablantes, como en anteriores posts, son aproximadas).

Lenguas a salvo

Empiezo por la lengua común de nuestro país.

El llamado ESPAÑOL en la mayoría de países no hispanos, denominado castellano en nuestro país y en varios estados sudamericanos (Colombia, Venezuela, Bolivia o Argentina), es una lengua poderosa. Lo acertado sería no solo considerarla a salvo, sino darle las credenciales de idioma en plena expansión, al menos en una mayoría de los territorios en los que se habla.

En conjunto, se calcula que el español es hablado como primera lengua más de 450.000.000 de personas.

Solo en Estados Unidos, en los últimos 40 años ha aumentado el número de hablantes de ‘spanish’ en más del 200 %. Y, con diversos niveles de dominio, lo utilizan ya más de 60.000.000 de personas.

En Brasil hablan el ESPAÑOL, con mayor o menor dominio, más de 6.000.000 de personas, entre nativos brasileños (que lo tienen como segunda lengua), ciudadanos con origen en otros países del subcontinente y extranjeros que conocen el idioma.

El PORTUGUÉS, lengua oficial y dominante en Brasil, lo hablan allí más de 200.000 000 de personas, en un país que en total alberga casi 200 idiomas distintos, muchos más si incluimos variantes (dialectos, hablas…), aunque muchos de ellos se hallen en situación de riesgo.

Ese idioma lo hablan también en su país de origen, Portugal (unos 10.000.000 de usuarios), aunque hay poblaciones hablantes de esa lengua aún más numerosas en Mozambique y Angola, y bastante importantes en otros como Guinea Bissau, Estados Unidos, Uruguay, Paraguay, Francia, Japón, Argentina, Sudáfrica, China…

En cuanto al INGLÉS, es la lengua más extendida en el planeta, la primera si contamos conjuntamente a quienes la tienen como primera o segunda lengua, y está en el top absoluto como lingua franca (de hecho, quizá sea realmente la única que con esta función se habla en todo el globo).

Podemos decir que toda la población de Estados Unidos (pasa de 300.000.000) lo habla, que más de 200.000.000 tiene este idioma como primera lengua y que en el total del planeta lo hablan unos 370 millones como primera lengua y casi 900 millones como lengua adicional (ostenta el primer puesto de la lista de segundas lenguas, como líder de las linguas francas).

Cambiando ya de continente, nos encontramos otros idiomas como el ÁRABE moderno, el CHINO MANDARÍN (número 1 en cuanto a hablantes que lo usan como primera lengua), el HINDI, el BENGALÍ, el INDONESIO, el URDU, el FRANCÉS, el ALEMÁN, el RUSO, el CHINO WU, el CHINO CANTONÉS, el VIETNAMITA o el JAPONÉS como colosos idiomáticos del planeta, con cientos o decenas de millones de hablantes, unos más extendidos por el mundo (como el francés, o el árabe con todas sus variantes) y otros tradicionalmente más ceñidos a su territorio (como el ruso o algunos del Lejano Oriente), aunque los hay que muestran cierta tendencia a conquistar nuevas tierras (como sucede con algunas de las principales lenguas de China).

Si consultamos listados de hablantes en diversas fuentes temáticas sobre los idiomas (UNESCO, ETNOLOGUE, WALS, ULAVAL…) o genéricas (WIKIPEDIA…), encontraremos algunas diferencias, por razón del criterio seguido para registrar hablantes de quienes confeccionaron los ranking o por las diferencias de año de cierre. Pero no suele haber grandes discrepancias, y, además, aunque puedan incluir matizaciones, algunas de esas fuentes, incluso las especializadas, beben de las otras.

  • WIKIPEDIA publica una lista actualizada a 2020 sobre hablantes que tiene el idioma como primera y segunda lengua, extraída de la fuente ETNOLOGUE. Merece un vistazo:

List of languages by total number of speakers

  • También puedes encontrar una interesante infografía sobre idiomas (en este caso no es una lista global, sino que va por grupos idomáticos) en el sitio web MAGNET de XATAKA, también procedente de la fuente ETNOLOGUE; incluye igualmente totales estimados de hablantes para un total de 100 lenguas:

Los 100 idiomas más hablados en el mundo

Solo por poner un ejemplo, en Estados Unidos hay poblaciones muy numerosas de residentes (nacionalizados o no) que tienen como primera lengua otra distinta al inglés y el español: hay casi 3.000.000 que hablan chino (mandarín, cantonés o con otras variantes), más de 2.000.000 que hablan francés o francés criollo, superan el 1.000.000 los que hablan tagalo (idioma filipino con influencia del castellano) y el número de usuarios del vietnamita excede ampliamente del millón de hablantes. Y lo mismo, con cifras menores pero no desdeñables, podríamos decir de otras lenguas —coreano, portugués, japonés, italiano, ruso, polaco, árabe, hindi, persa, hurdu, armenio…—, todas con varios cientos de miles de hablantes.

Pero no solo estas lenguas tan poderosas se consideran a salvo, sin exposición previsible a riesgo a medio o largo plazo. Se entiende que otras minoritarias e incluso habladas por poblaciones pequeñas también son lenguas no expuestas al peligro de debilitamiento o desaparición. Su fuerza no es la misma, obviamente, ni tiene el mismo potencial de consolidación o expansión, pero se considera que en este momento están lejos de exponerse a amenazas relevantes. Algunas de sus variantes y hablas, sin embargo, puede que sí estén expuestas a riesgos.

Por ejemplo, el griego moderno no es una lengua vulnerable, aunque si lo es el griego capadocio de Turquía.

Lenguas extinguidas

Hay quien piensa que la mayoría de las lenguas extintas, esas que también denominamos a veces lenguas muertas, desaparecieron de la faz de la tierra como herramientas de comunicación (registros lingüisticos al margen) en lejanos tiempos, en épocas prerromanas o medievales, o en los primeros siglos de la edad moderna, en pleno fragor de conquistas, o en todos esos años en los que en Occidente eran moda los pelucones blanqueados con polvo de arroz.

Quizá incluso se asocie el colonialismo de finales del siglo XIX y principios del XX como el momento cumbre del aplastamiento de los idiomas.

Todo ello es en parte cierto. En esos siglos se extinguieron en el mundo muchas lenguas, dialectos y hablas. Pero ni mucho menos son esos tiempos pretéritos los únicos en los que se ha dado la extinción de idiomas.

La siguiente lista es solo un ejemplo de lenguas que desaprecieron en diversos momentos de la historia. Los años citados de desaparición son, como siempre en los textos de esta serie, datos aproximados: estimaciones consideradas fiables por las fuentes de origen.

Eteocipriota – Chipre — Siglo IV a. C.
Gálata – Turquía — Siglo V
Tracio – Varios países — Siglos VI-VII
Mozárabe – España — Siglo XII
Lengua romance del Mosela — Alemania – XIII
Polabo – Polonia-Alemania — Siglo XVIII
Guanche – España — Siglo XVIII-XIX
Norn – Escocia e islas escocesas — 1850
Dálmata – Croacia — 1898
Eslovincio – Polonia — 1900
Lenguas tasmanas – Tasmania — 1905
Yahi – EE.UU. — 1916
Chimarico – EE.UU. — 1922
Quiripi – EE.UU. — 1932
Takelma – EE.UU. — 1940
Catauba – EE.UU. — 1959
Francés de Alderney – Reino Unido — 1960

Natchez – EE.UU. — 1965
Chouadit – Francia — 1977
Barranbinja – Australia — 1979
Lipan apache – EE.UU. — 1981
Solon ongkor – China — 1990
Ubijé – Turquía — 1992
Sirenik – Rusia — 1997
Delaware o unamí – EE.UU. — 2002
Uru – Bolivia — 2004
Kerek – Rusia — 2005
Nama de El Cabo – Sudáfrica — 2008
Babalia – Chad — 2008
Baga kalemGuinea — 2008
Eyak – EE.UU. — 2008
Pazeh – Taiwan — 2010
Livonio – Letonia — 2013
Wichita – EE.UU. — 2016


Esta página de WIKIPEDIA presenta una lista de lenguas extinguidas clasificadas por continentes. Tiene obvio interés consultarlas, con todas las cautelas que siempre exige este medio por su modo libre de confección:

Lists of extinct languages

Estados Unidos es el país con más lenguas desaparecidas durante el siglo XX y lo que llevamos del XXI. También están en la lista de mayor número de extinciones países como India, China, Indonesia, México, Australia, Rusia, Canadá…

Ya comenté en una entrada anterior sobre las lenguas en serio peligro que en algunos casos se tiene registrado a un número muy reducido de hablantes, en una o dos poblaciones, como los últimos, y, en consecuencia, se puede precisar el momento de desaparición de una lengua como herramienta de uso ordinario con el fallecimiento de esos últimos usuarios. Pero no siempre es así.

La desaparición de las lenguas antiguas es difícil de precisar, y fijarla es objeto de la labor de historiadores, filólogos, antropólogos… Es común que haya controversias, más aguzadas cuanto más distante sea el idioma perdido y debatido.

Pos ello, al referirnos a las lenguas conviene tener en cuenta ciertas cautelas a fin de no incurrir en imprecisiones.

En este sentido, conviene diferenciar algunos supuestos y poner de relieve algunos matices:


  • Hay lenguas extinguidas y perdidas y lenguas extinguidas resucitadas (algunas veces, mucho antes de que se registre esa reaparición). Un ejemplo es el córnico (de Cornualles), que tiene muy pocos hablantes, pero ya no se puede decir que sea un idioma extinto.
  • Existen descendientes de hablantes de algunas lenguas desaparecidas que han dedicado algunos esfuerzos para asimilarlas, aunque no han conseguido de momento revivirlas: es el caso del livonio (en Letonia) o del manés (en la Isla de Man).
  • Podemos encontrar idiomas ya desaparecidos como herramientas de comunicación ordinaria de los habitantes de poblaciones e idiomas sin uso ordinario pero que mantienen usos especiales ceremoniales, litúrgicos…, como el latín, el ge’ez etíope, el persa antiguo, el copto, el eslavónico… A estas últimas también se las suele llamar lenguas muertas a pesar de que siguen vivas y son utilizadas en momentos muy sentidos y solemnes.
  • Hay lenguas que se han perdido como idiomas activos, pero son objeto profundo de estudio y, por tanto, perviven en los ámbitos académicos y en la difusión cultural (edición de trabajos de divulgación, encuentros temáticos de especialistas…); es el caso del egipcio clásico, del dálmata, del avéstico… De hecho, casi todas las lenguas perdidas mantienen alguna presencia en estos entornos de estudio, con reflejo en escritos, grabaciones o inscripciones, aunque no por ello podamos decir que siguen vivas como instrumento de comunicación. La presencia sin uso funcional no es propiamente vida activa.
  • A algunas lenguas, por su clara asociación al mundo antiguo, las damos por perdidas en conversaciones en las que viene a colación mencionarlas, pero en realidad persisten en pequeñas comunidades o en ciertos que las usan de modo muy restringido: son ejemplos el arameo o el sánscrito.

En realidad, las lenguas, actualmente, ya no mueren desde el punto de vista de su consideración cultural. Siempre habrá algún reducto de estudiosos que dediquen tiempo a su estudio: paleógrafos, arqueólogos, antropólogos, filólogos, historiadores…, incluso periodistas.

En realidad, una lengua se convierte en extinta cuando no hay ya ninguna posibilidad de que sus hablantes se comuniquen entre ellos oralmente o intercambiándose misivas en ese idioma sin que se trate solo de un mero ejercicio lúdico-cultural de confección de expresiones y frases dentro de un cuerpo de otro idioma o de una cocina de texto para conferencias o ceremonias ocasionales, no litúrgicas.

No podemos decir que el latín esté muerto, aunque se diga, ya que es muy utilizado en la Iglesia, y leído por estudiosos de obras romanas y visigodas, pero sí que puede llegar a morir una lengua como el chaná o el tehuelche de Argentina, el tinigua de Colombia, el poyanawa de Brasil o el yagán o yámana de Chile, en la Tierra de fuego, allá por Cabo de Hornos, cuando ya ni estén sus últimos hablantes.

No deja de ser chocante que haya lenguas que, tras soportar siglos y siglos de penurias y miseria, de catástrofes y violencia, de rusticidad comunicativa, de dificultades para los viajes y las migraciones, se precipiten al abismo de la desaparición a finales del siglo XX o ya en el XXI, en plena era de la globalización, de la tecnología, del esplendor de los medios, vehículos idóneos para la propagación de la cultura y la comunicación. A veces el ambiente más propicio para vivir puede ser el más implacable entorno para morir.

Los peores vaticinios hablan de que en unos 100 años desaparecerán casi la mitad de las lenguas aún existentes.

Solo cabe decir, para terminar, que ojalá los dioses den larga vida a las lenguas que están al borde de la desaparcición e insuflen energía a quienes aún persistan en utilizar sus hablas tradicionales para que así logren conservarlas.

No hay que desear que las lenguas que se hablan poco ganen protagonismo en detrimento de otras, ya que son herramientas que deben tener la dimensión natural e histórica que les corresponda. Pero estaría bien que no desaparecieran.

Permitir que una lengua desaparezca es como dejar que una gran obra de arte expuesta en un museo se consuma pasto de las llamas.


De lenguas criollas y modificadas, de modificaciones y simplificaciones, de especulaciones y estandarizaciones, tratará el siguiente post, también sobre idiomas, dentro de esta serie dedicada a la comunicación y la lingüistica.