Punto y coma: funciones, reglas y criterios de uso

El punto y coma es uno de los signos de puntuación delimitadores de nuestra gramática menos utilizado por los escritores (incluyendo en este término a todo tipo de redactores: técnicos, divulgativos, literarios, periodísticos o simplemente individuos que se comunican entre sí por escrito en su vida privada o en sus relaciones con empresas e instituciones ).

Esta circunstancia — su menor uso, en comparación a signos como la coma, el punto y los dos puntos— se debe a dos causas, una perfectamente lógica y comprensible y otra que debería invitarnos a la reflexión.

signos punto y comaPor un lado, el punto y coma es un signo que aporta, en su función delimitadora, matices muy sutiles respecto de los otros signos citados. Ese efecto diferencial funciona y nos es útil porque, o bien condiciona de modo especial el fraseo (el modo de lectura de una frase), o bien nos ayuda a la comprensión de los enunciados: sintácticamente, al jerarquizar y marcar mejor qué componentes pertenecen a cada oración o a cada grupo gramatical, cuando se presentan en enumeraciones o yuxtaposiciones con una obvia vinculación; semánticamente, al dar mayor lustre a cada diferente idea mencionada en los enunciados.

Tiene sentido, sin duda, que un signo que tiene asignadas estas funciones especiales no se use más que cuando se dan las circunstancias específicas que requieren el despliegue de sus efectos.

En cuanto al otro motivo que provoca su menor utilización, no es sino la dificultad que entraña colocarlo en los lugares adecuados de los escritos, teniendo en cuenta que:

  • En muchos casos una coma puede cumplir similares funciones.
  • Hay supuestos en los que puede utilizarse como delimitador alternativo el punto.
  • Es posible, en algunas construcciones, elegir cualquiera de los tres signos para exponer diferentes oraciones o elementos gramaticales encadenados; punto, coma o punto y coma (e incluso, a veces, puede alternarse con los dos puntos).
  • Hay fragmentos de texto en los que no debería colocarse nunca el punto y coma, o en los que, cuando menos, no es recomendable.

En la entrada Casi todos los usos de la coma: lista de supuestos me extendí en los criterios de utilización de ese signo tan importante en la escritura. La coma es, no hay duda, uno de los elementos gramaticales más difíciles de utilizar si se aspira a una redacción pulcra, técnicamente rigurosa, agradable musicalmente y brillante en lo expresivo.

Si la complicación de la coma se agranda por tratarse del signo que en más ocasiones suele utilizarse en los textos, la del punto y coma crece precisamente por lo contrario: debe administrarse con especial mesura y altísima precisión.

Hay redactores que nunca utilizan el punto y coma, o recurren a este signo cuando no procede, del mismo modo que algunos siembran de comas los textos de modo arbitrario o no aprecian cuando procede este signo —dificulltando la lectura e incluso equivocando significados—, y no es raro ver escritos en los que se usa el punto como delimitador principal de ideas (separación de grupos gramaticales con puntos), lo que da unos textos escritos a base de zarpazos.

Dicho de otra, manera, a veces no se coloca el punto y coma porque el autor no quiere (guste o no al lector o crítico), en otras muchas este signo brilla por su ausencia porque el redactor no sabe cuándo utilizarlo (es la prudencia del inexperto expresada como inhibición) y, finalmente, hay textos en los que sí lo encontramos pero procedería en su lugar una coma o un simple espacio entre palabras.

¿Por qué si el manejo del punto es relativamente fácil (con desahogo literario vale casi para todo) y el de la coma es difícil, la gestión del punto y coma puede ser endiablada?

De eso trata este post.

La singularidad del punto y coma

El punto y coma es un signo formado por una coma situada sobre un punto. En francés se denomina point-virgule y en inglés se conoce como semicolon.


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Es un delimitador principal del discurso de funciones análogas a las de la coma y en ciertos casos también a las del punto, pero con usos diferentes a estos otros signos.

El punto y coma, funcionalmente, se sitúa así en la panoplia de los signos de puntuación entre el punto y la coma:

  • El punto —del que hablaré en un futuro post— es el gran signo de la delimitación de oraciones. El más taxativo. Separa completamente oraciones (y, cuando es punto y aparte, delimita párrafos e incluso capítulos y secciones).
  • Por su parte, la coma separa normalmente grupos gramaticales que no son oraciones.

Pues bien: el punto y coma puede cumplir en algunas ocasiones las mismas funciones que la coma, en otras sirve para lo mismo que el punto y también puede utilizarse con una misión específica, pero en todos los casos aporta un efecto diferente a esos otros dos signos, incluso cuando puede ser alternativo a estos.

La RAE indica —como a propósito de la coma— que no es la existencia de una pausa más o menos larga la que nos marca que debemos incluir uno u otro signo (coma o punto y coma).

Quizá sea cierto que no es ese parón más o menos mantenido el criterio que ha de servir siempre para tomar la decisión de poner una coma o un punto y coma. El origen lingüístico puede ser más complejo. Por ello, la inserción de un punto respecto de un un punto y coma o de un punto y coma respecto de una coma en algunos casos apenas denotará diferencias en la pronunciación —como, por ejemplo, al final de ciertas enumeraciones colocar coma o punto y coma ante el último elemento no altera la lectura—. y la decisión será más bien estilística.

No obstante, en la mayoría del casos no hay mejor manera de discriminar cuándo corresponde uno u otro signo que dejarnos guiar por la música de la frase. La coma casi siempre conlleva un ligerísimo cambio de entonación, un rápido respiro, mientras que el punto y coma nos da un parón reflexivo, una pausa elegante, propia y específica, algo menor que la del punto pero mayor que la de la coma, y nos facilita una presentación más vistosa de cada elemento enunciado.

Esta combinación de funciones específicas —punto y coma obligado o al menos recomendable— con otras utilidades alternativas —punto y coma de estilo— es la causa de que este signo gramatical sea uno de los más dificultosos para los redactores no avezados.

De hecho, como ya he comentado, hay escritores técnicos o apegados a la funcionalidad literaria que prescinden casi completamente del punto y coma y lo sustituyen por la coma o por el punto, sin cometer por ello errores gramaticales. Y no incurriría en ninguna exageración si dijera que en ciertos registros de la escritura el punto y coma raramente aparece (como en los diálogos de novelas o guiones, ya que indican un habla oral y no conversamos con tanta sutileza en la puntuación).

A pesar de ello, de que este criterio restrictivo pueda funcionar en muchas ocasiones (perdiéndose solo riqueza literaria), existen algunos casos —que expongo en la última parte de esta entrada— en los que no debería sustituirse por ninguno de esos otros dos signos.

Por decirlo de modo resumido, el punto y coma es un signo literariamente valioso que:

  • Algunas veces es el signo de uso más recomendable.
  • En ocasiones puede usarse alternativamente a otros signos (punto, coma y dos puntos).
  • En algunos supuestos es de uso imprescindible (salvo con ciertas opciones estilísticas literarias).
  • En algunas coyunturas del texto no debe utilizarse.

Por último conviene aclarar que cuando se utiliza en plural, permanece invariable; así, se debe hablar del punto y coma y de los punto y coma.

Y, antes de seguir, tres puntualizaciones:

  • Como en la entrada relativa a los usos de la coma, también aquí utilizo a veces los términos oraciones, enunciados y frases en sentido genérico, dando solo el matiz diferenciador cuando procede o se contrastan unos conceptos con otros; asimismo, también aludo a elementos o grupos gramaticales cuando estamos ante algo que no llega a completar una frase, oración o enunciado).
  • Los supuestos de uso del punto y coma aquí comentados están fundamentados en las reglas y directrices expuestas por la RAE en su Ortografía, pero también en los criterios cuajados en mi experiencia propia como redactor. Por tanto, quizá encuentres algún matiz explicativo que va más allá de lo canónico. 
  • Todos los ejemplos son de cosecha propia. Abundan los que son un pocmlargos, peor eso se debe a que el punto y coma amenudo aparece en enunciados que enumeran u oponen grupos gramaticales con cierta complejidad. No obstante, este signo no es exclusivo de este tipo de fragmentos de texto y puede convenir también en muchos enunciados breves.

Algunos criterios sobre la utilización del punto y coma

Antes de ver los usos concretos de este signo, no viene mal dejar claros algunos criterios que deben tenerse en cuenta cuando se coloca.


Dentro del párrafo, el punto y coma va pegado a la palabra o signo anterior y está separado por un espacio de la siguiente (o del signo que preceda a esta). Y nunca va al final de una frase u oración que cierre un párrafo. Siempre va precedido de una palabra (o signo: de interrogación o de admiración, o puntos suspensivos) y seguida por otra palabra (o por otro signo —de admiración o interrogación— que anteceda a una palabra).

Las gradas laterales siguen expectantes; los graderíos que hay tras las porterías rugen impacientes.

Se flagelaba con preguntas: ¿por qué no vi venir el problema?; ¿qué me impidió reaccionar cuando lo tuve encima?; ¿qué diablos me impide sincerarme y confesar que me quedé bloqueado?…

La tormenta de agua se encarniza ya con la ciudad; las calzadas en pendiente soportan las habituales riadas que arrastran papeles, y hojas secas de nuevo húmedas, y plásticos…; aceras y calzadas revelan sus imperfecciones en forma de charcos, a veces auténticas piscinas improvisadas…

Los sabios del lugar coinciden: mañana el agua del río y de sus afluentes crecerá y recuperará sin piedad sus terrenos y sus ramblas; ¿sobrevivirá el pueblo de nuevo a esa expropiación temporal que no parece sino la venganza cíclica de una enojada naturaleza?

La palabra que sigue al signo siempre empieza con minúscula, salvo en ciertos textos lingüísticos en los que se enumeran citas no iniciadas por puntos suspensivos y se elige separarlas mediante punto y coma y no mediante coma o punto. Y también puede utilizarse seguido de mayúscula en algunas enumeraciones de expresiones estandarizadas o frases hechas.

Algunas de las primeras frases pronunciadas por Lady Macbeth revelan pronto su estilo comunicativo cáustico y cínico: «Para engañar al mundo, parécete al mundo, lleva la bienvenida en los ojos, las manos, la lengua». «Parécete a la cándida flor, pero sé la serpiente que hay debajo»; «Te asusta ser el mismo en acción y valentía que el que eres en deseo?»; «Cuando te atrevías eras un hombre; y ser más de lo que eras te hacía ser mucho más hombre»…

A veces, oraciones con significado equivalente pueden encabezarse por conectores del discurso distintos que aportan prácticamente la misma idea: Resumiendo, la respuesta solo puede ser un no; Dicho esto, nos vemos abocados a denegar la solicitud; Llegados a este punto, hemos de comunicarle que no se acepta su propuesta…

Los saludos verbales en el ejército pueden variar según el grado del militar saludado, entre otros factores: A sus órdenes; A la orden de Usted; A la orden de Usía; A la orden de Vuecencia…

Cuando se realizan enumeraciones utilizando el punto y coma entre los elementos de la coordinación, el último puede separarse con coma si va precedido de conjunción. La función es anunciar el fin de la exposición coordinada de elementos.

En la feria del móvil podremos contemplar, como siempre, novedades tecnológicas muy variadas, pero en esta edición son cuatro las que se llevan la palma: una pantalla de máximo contraste, que responde de modo sorprendente a la luz del sol sin perder apenas resolución; un dispositivo con triple objetivo fotográfico ligado a tres sensores distintos, con sendos zooms digitales de última generación; una batería con carga ultra rápida incluso por vía USB, y la estrella de los avances, el móvil con pantalla ultraflexible con componentes de grafeno.

No obstante, en ocasiones es mejor no sustituir el punto y coma final por una coma, presentando todos los elementos igualmente aislados; eso tiene sentido sobre todo cuando estos tiene una entidad propia: citas, expresiones, muebles, objetos u ornamentos presentados con detalles, enumeraciones en las que se quiere expresar que surgen de una panorámica visual al entrar en un recinto o llegar a una zona de observación, enumeraciones que se dejan incompletas, acabadas en puntos suspensivos…

La estancia estaba llena de muebles y objetos, en una muestra clara de lo que en tiempos se solía calificar como ‘horror vacui’: sillas, mesas, taburetes, aparadores, escritorios, espejos, biombos, cuadros colgados a todas las alturas posibles, lámparas de araña, quinqués y farolas, armarios… — (Aquí correspondería usar solo comas).

El mobiliario de la habitación era una mezcla extraña de estilos y épocas que impactaba por su agresiva falta de armonía: un sofá capitoné estilo Chester tapizado en cuero de color burdeos; una lámpara de araña dorada con lágrimas y al menos veinte bombillas clásicas alargadas con formato vela; una mesa y seis sillas tapizadas en verde estilo Bidermeier; una mecedora y un aparador de estilo provenzal; dos sillas tipo Wassily; un espejo de estilo Luis XV…; más que un salón parecía un comercio de antigüedades… — (Aquí se ve el uso continuado de punto y coma, incluso ante el elemento final de la enumeración).

La subida al Anboto desde el Santuario de Urkiola pasa por varios picos y crestas, pasos en los que conviene detenerse por la belleza de sus paisajes: la subida hasta Urkiolamendi, con vistas a las crestas de Alluitz, de Mugarra y del propio Anboto…; el camino hasta el Collado de Larrano y la Ermita de Santa Bárbara, que nos depara ya una vista general de los montes del Duranguesado; un tramo más, que nos lleva hasta el pico de Kurutzeta, y otro hasta el pico del Elgoin, y de allí ya podremos dirigirnos con cuidado, por un terreno sinuoso, hasta el objetivo final: el bellísimo y legendario pico del Anboto. Y si en el descenso queremos una propina, tomando un desvío en la bajada, podemos visitar la famosa fuente de Pol Pol para cerrar así la jornada. — (Aquí se ve el uso del punto y coma en la enumeración, salvo ante el último elemento, prececido de coma, y su combinación con otras comas y con puntos y dos puntos en distintos lugares del enunciado).


Usos y funciones del punto y coma

La RAE admite que no es posible fijar reglas cerradas sobre el uso del punto y coma, sino solo directrices.

Para establecer criterios de recomendación del uso de punto y coma, la RAE baraja factores como:

  • La extensión de las frases.
  • La complejidad e independencia de las secuencias del texto: enunciados, oraciones, grupos semánticos, expresiones, enunciados, listas…
  • La presencia de otros signos de puntuación en la frase (comas, puntos…).
  • La utilización de ciertos conectores del discurso y su ubicación en la frase.
  • La intención creativa y expresiva del autor.

Quedémonos como esa sidea global sobre el punto y coma que ya he comentado: este signo suele suponer a menudo una pausa ligeramente mayor que la coma (aunque no siempre ocurra o a veces apenas lo parezca) y no cierra necesariamente oraciones, como siempre hace el punto, aunque pueda cumplir también esta función.

Los siguientes son sus usos principales.

En construcciones que incluyen coordinaciones copulativas

Se usa punto y coma cuando se trata de enumeraciones de elementos —se exponen para ejemplificar lo que se enuncia— en las que hay elementos de cierta extensión o complejidad y presencia de comas en alguno de los grupos que se separan. De esta manera, se da más énfasis a cada grupo, se presenta cada uno de modo más limpio para la lectura del conjunto de la enumeración y se evita la confusión de elementos coordinados que podría producirse por la profusión de demasiadas comas separando elementos con diversa función.

Un paseo por Venecia o por Florencia podría ser un placer si no fuera por la cansina masa de turistas: grupos compactos de asiáticos disciplinados siguiendo a un guía que enarbola como estandarte un paraguas rojo o amarillo o un palito al que se ha atado un pañuelo chillón; riadas de parejas vestidas de uniforme: camiseta estrecha por fuera hasta media pierna él, camiseta sin mangas con vaqueros short ella; tortolitos o grupos familiares viendo monumentos a través de la pantalla de sus móviles, o haciéndose a sí mismos fotitos con esos mismos aparatos antaño utilizados para hacer llamadas; visitantes desmayados por pasillos de museos después de patearse sus plantas y escaleras, aliviados ya por haber regresado a sus pantallas después de ver tantos cuadros…

Los dos estaban preparando obsesivamente sus oposiciones porque ya quedaba muy poco para el examen; no salían a cenar fuera; no se permitían una escapada al cine, al teatro o a tomar unas copas; no prestaban atención a la televisión: nada de programas de entretenimiento, noticias o maratones de sus series favoritas; tampoco se abandonaban a lecturas: periódicos, revistas, novelas y páginas de internet las habían prescrito completamente…

También puede convenir el punto y coma en enumeraciones con sentido asociativo o distributivo.

Asumió que debía hacer cambios drásticos en el equipo ante el ultimátum recibido de la presidencia: al lateral izquierdo decidió colocarlo en la derecha; al lateral derecho, de central; a su pivote habitual, de lateral derecho; a su extremo derecho, de media punta.

Ante enumeraciones que acaban en etcétera, se puede colocar antes de esta palabra un punto y coma cuando se refiera al total enumerado y no a una enumeración secundaria dentro de la principal.

Un proceso electoral resulta agotador para los principales candidatos: reuniones incesantes en el partido para ultimar estrategias y tácticas, cerrar listas y completar el programa; entrevistas a medios radiofónicos y televisivos, y a la prensa impresa y digital; atención a medios sociales para no olvidar al votante más joven; viajes incesantes de lado a lado del país en un zigzagueo continuo para dar mítines, tener encuentros con los simpatizantes o atender a medios locales; etcétera.

Las reuniones preelectorales suelen ser muy intensas, ya que hay muchas tareas urgentes: ultimar estrategias y tácticas y definir los programas; cerrar las listas de candidatos de cada circunscripción; establecer condiciones para los posibles debates, y fijar criterios comunicativos, como la cartelería, los eslóganes y consignas, las entrevistas a medios, etcétera.

En construcciones que incluyen coordinaciones disyuntivas

De modo similar a las coordinaciones de tipo copulativo, se usa punto y coma cuando se trata de enumeraciones disyuntivas —de elementos que son alternativos— en las que también hay elementos con una cierta extensión o complejidad y hay igualmente presencia de comas en alguno de los grupos separados.

Tienen su piso lleno de okupas desde hace dos semanas y sopesan tomar una decisión: entrar violentamente en la casa y echarlos por las buenas o por las malas, asumiendo que lo segundo puede tener consecuencias legales; o poner una denuncia y dejar que la justicia haga su papel; o recurrir a una agencia de esas que se dedican profesionalmente a disuadir a los intrusos para que abandonen la vivienda.

El presidente solo tiene dos opciones. La primera es la más sencilla: confirmar al entrenador para los tres próximos partidos que se presentan casi seguidos —uno de copa, otro de liga y el tercero de Champions— y valorar después su continuidad a la vista de los resultados; la segunda, la más drástica: destituir ya al míster y afrontar los tres choques con el actual responsable del equipo filial.

En construcciones que incluyen coordinaciones adversativas

Cuando hay oraciones vinculadas pero de modo adversativo —un grupo de opone al significado del anterior o de los anteriores—, también se coloca punto y coma. En estos casos, el signo antecede normalmente a ciertas conjunciones: pero, aunque, mas… Es una de las dos funciones que revisten más complejidad a la hora de discernir si debe colocarse una coma o un punto y coma, ya que ambas opciones son muchas veces posibles e incluso alternativas, pero hay supuestos en los que es preceptivo usar la coma o el punto y coma y son una trampa para redactores inexpertos.

La existencia de otros signos y la extensión de las oraciones son factores a tener en cuenta.

Podían dedicar ese miércoles y jueves a acabar el trabajo y asi quedar libres tres días de fin de semana para, aprovechando el buen tiempo, hacer ya esa escapada que llevaban tanto planeando o adelantar el viajecito y luego meter unas cuantas horas en sábado y domingo; pero les habían dado un ultimátum: el producto debía estar entregado el lunes por la mañana sin falta antes de las 11.

Mañana haremos lo que estaba previsto; ahora bien, si tu prima no aparece, yo me quedo en casa.

En la cena habíamos pensado cocinar unas chuletas de ternera, o solomillos…, y también valoramos presentar un buen plato de pescado, merluza, besugo o quizá rodaballo; aunque, como sabíamos que seguramente vendrían Yolanda y Marc, al final nos decantamos por una velada vegetariana protagonizada por una buena menestra o un wok de arroz integral acompañado de una amplia variedad de verduras.

En los dos ejemplos siguientes, similares en la idea expuesta, se ve la diferencia entre la conveniencia de una coma o de un punto y coma derivada de la propia construcción de los enunciados:

La economía actual se ha llenado de pequeñas empresa de alto componente tecnológico: son las conocidas como start ups, que, ansiosas de expandirse y obtener inversores de capital-riesgo, viven su momento de esplendor, distinto del acaecido en aquella primera era tecnológica de las empresas puntocom que en parte se truncó a principios de este siglo; pero todos sabemos que muchos de estos negocios jóvenes, vigorosos e innovadores no sobrevivirán a la próxima crisis, que se barrunta ya para la tercera década que se nos echa encima.

En estas dos décadas del siglo han proliferado esas empresas conocidas como star ups, muy orientadas a la tecnología y comandadas por ejecutivos jóvenes, pero todos sabemos que muchos de estos negocios, ahora vigorosos, no sobrevivirán a la próxima crisis, que se barrunta ya para la tercera década que se nos echa encima.

Ante conectores del discurso

Como supuesto similar al anterior (el de las construcciones adversativas), el punto y coma es el signo que debe ir antecediendo a ciertos conectores del discurso cuando no se opta por el punto (muchas veces alternativo) o la coma (algunas veces posible, pero no adecuado en otros casos).

En este caso, el punto y coma puede separar oraciones, y los conectores pueden ser muy diversos: no obstante, por consiguiente, en consecuencia, sin embargo, así pues, por tanto, dicho esto, por el contrario, por contra, por esto, por ello, con ello…

La similitud hacia las adversativas se da cuando el conector anuncia una idea opuesta (no obstante, sin embargo,..), aunque en otras ocasiones el conector es consecuencial o desempeña otra función (despejar ideas o cambiar de tema, añadir, puntualizar…).

La dificultad para decidir si debe colocarse un punto, un punto y coma o una coma reside en que hay que valorar conjuntamente factores como la longitud de las oraciones y de todo el conjunto textual que incluye las delimitaciones (sea un párrafo o solo una parte de este) , la presencia de otros signos (comas, dos puntos…), la relevancia del significado de cada oración, la vinculación entre oraciones e incluso la música (fraseo) que a veces solicita la propia frase.

Wilander optó entonces por subir más a la red para tratar de romper su mala racha; no obstante, tardó poco en constatar la inutilidad de su nueva estrategia, alejada de su habitual y tantas veces exitoso modo de juego desde el fondo de la pista.

Djokovic dispuso de tres match balls y, a pesar de ello, perdió el partido.

Pedirle directamente que saliera con él fue el último cartucho de su galanteo, tras constatar que sus discretas pero originales maniobras de ligue —técnicas avanzadas de seducción, le habían dicho— no producían ningún efecto; con ello, se rindió a la evidencia: todos esos consejos no eran más que una pamema.

Le dijeron que, por seguridad, evitara pasear por la zona centro, los alrededores de la estación, los parques públicos, el puerto, la zona de playas y varios barrios adyacentes al centro llenos de calles estrechas; así pues, rompiendo su costumbre, decidió subirse por una vez a un autobús turístico y ver la ciudad cómodamente desde esa azotea móvil.

Ha de quedar claro que, en general, no se coloca punto y coma después de un conector del discurso que inicia una oración ni este puede ir entre dos puntos y comas. Así, serían INCORRECTAS estas frases:

Sin embargo; aún nos quedan algunas alternativas.

Tenemos el proyecto muy bien enfilado; no obstante; no debemos caer en un relajamiento de los controles, porque siempre pueden producirse contingencias.

Como excepción, al conector puede precederle una coma y seguirle un punto y coma si se trata de una ubicación al final de oración y no se prefieren los dos puntos (aunque, en tal caso, la función de conector se pierde un tanto en favor de la de refuerzo):

Lo hicieron como lo habían hecho siempre, por supuesto; eran de la vieja escuela y las recetas clásicas, pensaron, son las más socorridas y a menudo las más exitosas.

Entre oraciones yuxtapuestas

En esta función, el punto y coma permite separar oraciones sintácticamente independientes pero que están especialmente vinculadas por sus significados y no se unen mediante conectores. Es un uso que normalmente puede cubrirse también mediante un punto —obviamente, punto y seguido—, pero no por una coma.

El uso de un punto y coma en lugar de un punto busca estrechar las ideas expuestas, para que quede claro que forman parte de un mismo enunciado. Por ello, si esa vinculación semántica, aunque existente, se estima como muy débil, se suele optar por el punto.

En todo caso, este es uno de los supuestos en los que el factor subjetivo tiene más fuerza y, a menudo, la decisión estilística del autor determinará por si sola la decisión de utilizar en las delimitaciones el punto y coma o el punto.

Tomaremos la decisión cuando estemos sobre el terreno; hacerlo antes nos puede abocar a una mala elección.

Olvídese por unos días del texto; así, luego, al releerlo, detectará con más facilidad las deficiencias que puedan quedar aún en esa versión; el autor necesita siempre un pequeño descanso para afrontar su obra como un mero lector.

La policía llegó al lugar dos horas más tarde; Vladimir tenía los ojos abiertos, pero ya era un cuerpo sin vida.

Por supuesto, si la relación es de dependencia jerárquica de una oración respecto de otra anterior que la lanza, puede convenir colocar el signo dos puntos (aunque ello no invalide el punto y coma si no es una mera enumeración).

La policía científica llegó al lugar dos horas más tarde y desplegó todo su equipamiento para la investigación; el escenario del crimen se llenó en pocos minutos de personas con sus trajes de protección, protectores de calzado, guantes y máscaras manejando precintos, linternas, cepillos, bastoncillos, algodones, polvo para huellas, detectores, placas, pinzas, luces infrarrojas, bolsas para pruebas…

La policía científica llegó al lugar dos horas más tarde y desplegó todo su equipamiento para la investigación: el escenario del crimen se llenó en pocos minutos de personas con sus trajes de protección, protectores de calzado, guantes y máscaras manejando precintos, linternas, cepillos, bastoncillos, algodones, polvo para huellas, detectores, placas, pinzas, luces infrarrojas, bolsas para pruebas… — (Es el mismo texto, pero con punto y coma en lugar de dos puntos, válido al no ser una mera enumeración).

La policía científica llegó al lugar dos horas más tarde y desplegó todo su equipamiento para la investigación: trajes de protección, protectores de calzado, guantes y máscaras manejando precintos, linternas, cepillos, bastoncillos, algodones, polvo para huellas, detectores, placas, pinzas, luces infrarrojas, bolsas para pruebas… — (Aquí si procedería poner dos puntos y no tendría sentido el punto y coma).

En ciertas enumeraciones en forma de lista

Cuando se esponen enumeraciones listadas con viñetas y cada ítem se inicia con minúscula, pueden separarse con punto y coma en lugar de punto:

En su obra destacan sobre todo cuatro rasgos que hacen reconocible su estilo:

    • la constante del atardecer en todos sus paisajes de pueblos;
    • la luz interior que siempre asoma por las ventanas de las casas;
    • una pincelada ancha y gruesa pero plana, que solo se nota de cerca;
    • la variada paleta cromática de colores terrosos que se combina con luminosos toques de amarillo intenso.

Ante elementos que aclaran o completan una enumeración previa

Es un recurso menos habitual, pero presente en algunos escritos. No es más que la separación, en una enumeración delimitada con comas, de un último elemento de esta —precedido por punto y coma— que resume, engloba, matiza o zanja la idea que aporta esa exposición de ideas. Puede ser simplemente un elemento más de la enumeración (es una opción poco utilizada) o una brevísima aclaración (algo mucho más habitual) que incorpora los últimos elementos (conectando directa o indirectamente con la enumeración como referente).

En la evolución del jazz, el estilo cool se alejó un poco de las raíces negras y nos regaló un agradable paréntesis, tras el enérgico y rabioso bebop y antes de la ya incipiente revolución de esa música, en el que artistas como Mulligan, Getz, Baker, Pepper, Brubeck, Desmond o incluso el primer Davis nos llenaron de suavidad, tranquilidad, relax, swing, erotismo, sofisticación; elegancia. — (Aquí se ve como el último elemento resume en cierto modo lo enumerado).

En los westerns de Anthony Mann domina la intemperie, priman los espacios abiertos y naturales, que llevan a finales violentos en zonas abruptas, a persecuciones en promontorios de difícil acceso, secos, rocosos, escarpados, con aristas; son tramas físicas, minerales… — (Aquí lo físico y mineral se predica de la trama, pero en el fondo son adjetivos que encajan con la enumeración previa: son características del escenario).

Punto y coma: usos alternativos, recomendables e inadecuados

Como hemos visto en algunos ejemplos anteriores, el punto y coma a veces es obligado (o muy recomendable), pero en otros podría sustituirse por otros signos, como el punto, los dos puntos o la coma.

En estos nuevos ejemplos puede verse con más claridad aún que hay ocasiones en que el uso del punto y coma es preceptivo, es una alternativa o debería ser proscrito.

PUNTO – PUNTO Y COMA – PUNTO — Alternativos

Cuando se separan oraciones o elementos gramaticales dentro de un enunciado, el uso literario de la coma, el punto y coma y el punto puede ser en algunos casos alternativo: depende del estilo y de la velocidad que se quiera dar al texto.

Las paredes de la principal estancia de la mansión, y en las escaleras que la rodeaban, exhibían decenas de cuadros. Y enseguida, con una rápida panorámica se apreciaba que eran de muy diferentes estilos y épocas. Retratos posiblemente franceses de honda psicología, claramente del XVIII. Pinturas galantes del siglo XIX. Escenas de caza de escuela inglesa, también del XIX. Unos cuadros impresionistas del pasado siglo. Algunos óleos de claro estilo gótico, y otros renacentistas… Y no faltaba una pequeña muestra de pinturas de obvia raíz flamenca, de la época de Rembrandt.

Las paredes de la principal estancia de la mansión, y en las escaleras que la rodeaban, exhibían decenas de cuadros. Y enseguida, con una rápida panorámica se apreciaba que eran de muy diferentes estilos y épocas: retratos posiblemente franceses de honda psicología, claramente del XVIII, pinturas galantes del siglo XIX, escenas de caza de escuela inglesa, también del XIX, unos cuadros impresionistas del pasado siglo, algunos óleos de claro estilo gótico, y otros renacentistas…, y no faltaba una pequeña muestra de pinturas de obvia raíz flamenca, de la época de Rembrandt.— (Es otro tipo de puntuación, a base de comas, posible (ya que no hay ambigüedad sobre qué idea pertecece a cada elemento), pero que no facilita la lectura y delimita la enumeración con menos claridad que en el ejemplo anterior y en el siguiente).

Las paredes de la principal estancia de la mansión, y en las escaleras que la rodeaban, exhibían decenas de cuadros. Y enseguida, con una rápida panorámica se apreciaba que eran de muy diferentes estilos y épocas. Retratos posiblemente franceses de honda psicología, claramente del XVIII; pinturas galantes del siglo XIX; escenas de caza de escuela inglesa, también del XIX; unos cuadros impresionistas del pasado siglo; algunos óleos de claro estilo gótico, y otros renacentistas…; y no faltaba una pequeña muestra de pinturas de obvia raíz flamenca, de la época de Rembrandt.

PUNTO – PUNTO Y COMA – DOS PUNTOS — Alternativos

Puede darse esta triple opción cuando una idea sigue a otra, deriva de esta y la complementa.

Foreman decidió no esperar mas. Lanzó unos de sus martillazos contra Martínez y zanjó el combate en el segundo asalto.

Foreman decidió no esperar mas; lanzó unos de sus martillazos contra Martínez y zanjó el combate en el segundo asalto.

Foreman decidió no esperar mas: lanzó unos de sus martillazos contra Martínez y zanjó el combate en el segundo asalto.

PUNTO Y COMA – PUNTO — Alternativos

La diferencia entre coma y punto y coma en la lectura es generalmente más marcada que la que el signo que examinamos aquí tiene con el punto. Por eso, la decisión entre el punto y el punto y coma no es tan arriesgada. Casi siempre funciona bien con punto lo que puede ir con punto y coma, y viceversa, aunque la buena escritura no prescinda casi nunca del refinamiento que supone utilizar con sutileza ambos signos.

Está lloviendo a mares en algunos puntos del país y se están produciendo nevadas copiosas a niveles muy bajos, incluso en las ciudades; en consecuencia, es previsible que algunos partidos de esta jornada de liga se tengan que aplazar.

Está lloviendo a mares en algunos puntos del país y se están produciendo nevadas copiosas a niveles muy bajos, incluso en las ciudades. En consecuencia, es previsible que algunos partidos de esta jornada de liga se tengan que aplazar.

Siempre ha sido partidario de acudir al trabajo vestido de modo muy clásico, con traje y corbata, zapatos negros o marrones de piel con suela de cuero, camisas blancas o claras con rayitas finas…; no obstante, últimamente se le ve un poco más relajado en lo estético, y no es raro que algún viernes aparezca con ropa más cómoda, como pantalones chinos, camisas de lino, polos oscuros, zapatos deportivos…

Siempre ha sido partidario de acudir al trabajo vestido de modo muy clásico, con traje y corbata, zapatos negros o marrones de piel con suela de cuero, camisas blancas o claras con rayitas finas… No obstante, últimamente se le ve un poco más relajado en lo estético, y no es raro que algún viernes aparezca con ropa más cómoda, como pantalones chinos, camisas de lino, polos oscuros, zapatos deportivos…

La ambulancia, que tuvo que sortear un denso tráfico, llegó media hora después de la llamada. El accidentado motorista aún seguía consciente, afortunadamente.

La ambulancia, que tuvo que sortear un denso tráfico, llegó media hora después de la llamada; el accidentado motorista aún seguía consciente, afortunadamente.

PUNTO Y COMA – COMA — Alternativos

La decisión sobre si poner o no un punto y coma es generalmente más complicada que la valoración de si poner este signo o un punto, cuando ello es factible. Una de las evidencias que revelan la escritura tosca y torpe es la errónea elección de la coma o el punto y coma cuando, aunque lo parezcan, no son signos alternativos. Pero a veces sí lo son (generalmente en oraciones de extensión media, no cortas ni largas) y la elección solo influye en la música y la velocidad de la frase.

Da igual si escribes una trama sencilla o complicada, si la ciñes a pocos personajes o montas un argumento coral, si la llenas de descripciones o cuentas la historia sin detalles ni adornos; pero toma decisiones deliberadas y no dejes la escritura a la improvisación si quieres evitar la incoherencia.

Da igual si escribes una trama sencilla o complicada, si la ciñes a pocos personajes o montas un argumento coral, si la llenas de descripciones o cuentas la historia sin detalles ni adornos, pero toma decisiones deliberadas y no dejes la escritura a la improvisación si quieres evitar la incoherencia.

Y, como he indicado antes (con dos ejemplos), cuando la enumeración termina con un elemento precedido de la conjunción y (o e), puede colocarse antes de esta una coma o punto y coma. Este es otro ejemplo, con las dos variantes:

Antes de tomarse ese año sabático, tenía que zanjar varios asuntos: deshacer algunas inversiones para financiar sus primeros gastos; vender su coche, ya que había decidido viajar libre en transportes públicos; visitar a sus abuelos, a los que no vería probablemente en muchos meses y eran reacios a las conversaciones por ordenador, y volver a hablar con su jefe para, aguzando al máximo su sensor, calibrar si esa promesa de que le reservaría su puesto durante un año era de verdad sincera.

Antes de tomarse ese año sabático, tenía que zanjar varios asuntos: deshacer algunas inversiones para financiar sus primeros gastos; vender su coche, ya que había decidido viajar libre en transportes públicos; visitar a sus abuelos, a los que no vería probablemente en muchos meses y eran reacios a las conversaciones por ordenador; y volver a hablar con su jefe para, aguzando al máximo su sensor, calibrar si esa promesa de que le reservaría su puesto durante un año era de verdad sincera.

La primera opción es la más habitual, y en la segunda, podría cerrarse con puntos suspensivos el penúltimo elemento de la enumeración, justo antes del punto y coma:

… de las conversaciones por ordenador…; y volver a hablar con…

Y en caso de que no existiera la conjunción y, se incluyera coma o punto y coma, habría que colocar puntos suspensivos al final del párrafo:

… visitar a sus abuelos, a los que no vería probablemente en muchos meses y eran reacios a las conversaciones por ordenador; volver a hablar con su jefe para, aguzando al máximo su sensor, calibrar si esa promesa de que le reservaría su puesto durante un año era de verdad sincera…

Si se utiliza el punto y coma en la separación de elementos enumerados, hay que mantener el criterio aunque alguno de esos elementos sea complejo e incluya comas y otros sean más simples sin ese otro signo (con la posible excepción comentada del último elemento que puede lanzarse con la coma). Así, NO sería CORRECTA esta puntuación:

Fue comprobando en su lista que ya había realizado todos los pasos previstos antes del viaje: niveles de aceite, líquido de frenos y anticongelante; neumáticos (estado y presión), líquido limpiaparabrisas, luces cortas y largas, luces intermitentes y luces de marcha atrás y de avería; manguitos y abrazaderas, rueda de repuesto, y elementos auxiliares (chaleco, triángulos, gato…).

SÍ sería CORRRECTA esta puntuación:

Fue indicando en su lista mediante marcas las comprobaciones previas al viaje que ya había realizado: niveles de aceite, líquido de frenos y anticongelante; neumáticos (estado y presión); líquido limpiaparabrisas; luces cortas y largas, luces intermitentes y luces de marcha atrás y de avería; manguitos y abrazaderas; rueda de repuesto, y elementos auxiliares (chaleco, triángulos, gato…). — (Y también sería correcto incluir, por ejemplo, esta delimitación: ‘… luces cortas y largas; luces intermitentes; luces de marcha atrás y de avería;…’.)

Y, por supuesto, este párrafo podría montarse solo con comas (eliminando quizá la última coma e incluyendo puntos suspensivos antes del último elemento):

Fue comprobando en su lista que ya había realizado todos los pasos previstos antes del viaje: niveles de aceite, líquido de frenos y anticongelante, neumáticos (estado y presión), líquido limpiaparabrisas, luces cortas y largas, luces intermitentes, luces de marcha atrás y de avería, manguitos y abrazaderas, rueda de repuesto… y elementos auxiliares (chaleco, triángulos, gato…).

PUNTO Y COMA – DOS PUNTOS — Alternativos

Puede optarse por el punto y coma o por los dos puntos cuando no hay un completo equilibrio entre oraciones yuxtapuestas. Los dos puntos normalmente lanzan un ejemplo, cita, enumeración o aclaración que depende del fragmento que lo precede y lo anuncia, no un componente más de lo ya expuesto o enumerado.

De cómo se valore la subordinación de ese elemento (la frontera con la mera vinculación no siempre está clara en el mundo literario, que es muy subjetivo) dependerá que los dos puntos y el punto y coma sean alternativas a gusto del autor —aunque lectores y críticos puedan estimar más recomendable una opción— o deba colocarse un signo concreto. Si la dependencia es también conexión y además de ampliar (ejemplificar), aclara y matiza, no hay problema en utilizar uno u otro signo.

En este precio se incluyen varios elementos de equipamiento que normalmente son opcionales; entre ellos, merece la pena destacar el volante deportivo de cuero, las llantas de aleación ligera y el techo de cristal panorámico.

En este precio se incluyen varios elementos de equipamiento que normalmente son opcionales: entre ellos, merece la pena destacar el volante deportivo de cuero, las llantas de aleación ligera y el techo de cristal panorámico..

Pero NO sería ADECUADA esta puntuación:

En este precio se incluyen varios elementos de equipamiento que normalmente son opcionales; volante deportivo de cuero, llantas de aleación ligera y techo solar de cristal panorámico.

PUNTO Y COMA — Preceptivo, o muy recomendable

Ante ciertos conectores, y en función del significado del texto que se añade parta matizar oraciones anteriores, el punto y coma es prácticamente obligado, si no se sustituye por el punto en todo el texto en un estilo homogéneo de descripción rápida.

Van a intentar reparar la máquina sustituyendo algunas piezas; no obstante, las posibilidades de recuperar su funcionalidad completa son mínimas.

Es su vivo retrato y corren rumores; sin embargo, no consta que sea su hijo y, que se sepa, ni ha habido ningún tipo de reconocimiento privado ni se conoce ninguna relación de amistad especial entre ellos que pueda hacer sospechar un parentesco.

Lo intentará una vez más, como habíamos supuesto; además, es cierto que no tiene nada que perder.

PUNTO Y COMA — No procedente, o poco recomendable

No es fácil determinar usos erróneos de este signo, precisamente por compartir en cierta medida tanto la función del punto como la de la coma, y porque, como ya he dicho, las reglamentación sobre el punto y coma se compone más de directrices y doctrina que de normas ectrictas.

A pesar de ello, hay escritores que optan por colocar un punto y coma, sin complejos, en ubicaciones en las que resulta un tanto forzado, ya que la literatura ofrece campo suficiente para abrir hueco entre las normas e incluso transgredirlas. Pero en otras ocasiones, simplemente, aunque se use este signo, no procede, tratándose de textos sin la suficiente intencionalidad de transgresión literaria.

De nuevo, la extensión de las oraciones, los elementos que se coordinan o yuxtaponen, el tono del texto y la presencia de otros signos, entre otros factores, deberán valorarse para tomar la mejor decisión.

De los siguientes ejemplos, solo el último (lo indico en dos versiones), forzando un poco, podría escribirse con punto y coma, que quizá nos sugeriría una reflexión esperanzadora añadida a a la narración.

Lo intentará una vez más, a pesar de que no tiene muchas probabilidades.

Van a intentar reparar la máquina sustituyendo algunas piezas, pero las posibilidades de recuperar su funcionalidad completa son mínimas.

Es su vivo retrato y corren rumores, aunque no consta que sea su hijo y, que se sepa, ni ha habido ningún tipo de reconocimiento privado ni se conoce ninguna relación de amistad especial entre ellos que pueda hacer sospechar un parentesco.

El equipo tenía muy difícil remontar tres goles, pero aún quedaban siete minutos más el descuento y a veces en fútbol se producen milagros.

El equipo tenía muy difícil remontar tres goles; pero aún quedaban siete minutos más el descuento y a veces en fútbol se producen milagros.

Punto y coma: el pariente culto de la puntuación

El PUNTO es un tipo serio. Delimita siempre igual. A veces, enunciados. Otras, oraciones. Incluso en ocasiones, grupos gramaticales mucho más modestos en significado, cuando se nos pone literario. Sabe hacer de coma y no tiene reparos en funcionar como punto y coma, pero cuando toma el mando, lo hace siempre a su manera, zanjando todo de modo taxativo, sin alterar nada, sin variar significados, poniendo a cada uno en su sitio.

La COMA es un genio loco. No solo separa elementos, como pueden hacer sus colegas el punto y el punto y coma, sino que se convierte en muchos textos en nervio de su sintaxis y sangre de su semántica, mostrando sus ambiciones creativas sin complejos. Si la cambian de sitio o si le impiden estar donde podría, o donde debería, a veces solo variará la emisora musical, pero en otras ocasiones ese desliz espacial lo mandará todo a tomar viento. Si el autor pone mal una coma, esta puede vengarse, porque es consciente de su dinamismo y de su arrebatadora personalidad y gusta de ser tratada profesionalmente como su indudable talento merece. A veces incluso puede envenenar un enunciado desde la distrancia, por su ausencia.

El PUNTO Y COMA es el tercer colega, primo del punto y de la coma. Es culto, a veces un tanto diletante, y puede mostrarse pedante y antipático si se tercia (que es cuando el autor lo coloca donde no debe, como a un filósofo en una tertulia de telebasura). No tiene habilidades funcionales que no tengan también sus primos, pero cuando se presenta en sociedad en el ambiente adecuado, rodeado de sujetos y objetos con los que sintonice, lo hace con elegancia, con sutileza, con ese toque que solo tienen los seres singulares, sin las tibiezas de la coma cuando debe poner orden en berenjenales y no da abasto con sus blandas cortinillas, y sin la tosquedad del punto, que cuando trata de gestionar enumeraciones y oraciones encadenadas instala a veces tabiques donde quedarían mucho mejor los biombos, desconocedor de que algunos párrafos mejoran con un interiorismo de loft.

Un escritor debe manejar bien a estos tres colegas, a los tres primos (y a su primo segundo, los dos puntos), y confiarles misiones adecuadas en sus textos. Sin pecar por defecto ni por exceso.

  • Un uso excesivo del punto en funciones que, en principio, no son las suyas (cerrar enunciados y párrafos) puede conferir al texto excesiva severidad o sequedad. Los encadenados de ideas cortas separadas con puntos a menudo cansan y desincentivan la lectura si no son recursos ocasionales.
  • Propasarnos con la coma puede darnos párrafos demasiado líquidos, frívolos, desencajados, como si el autor se moviera como pollo sin cabeza dispersando ideas que de inmediato se le desmandan.
  • Y darnos un atracón con el punto y coma nos puede deparar textos envarados, rígidos, artificiosos, pomposos, antipáticos.

experimentos en puntuaciónYo no diría que quien no sabe elegir bien cuándo usar una coma y cuándo un punto y coma, y cómo combinar estos dos signos en los enunciados, es por ello un mal escritor. Hay buenos redactores que a veces los eligen y colocan incorrectamente o de modo muy discutible (en dosis o ubicación) y a pesar de ello muestran otras virtudes en sus escritos. Pero en casi todos los textos mediocres hay una puntuación deficiente.

Por otra parte, si hablamos de la cuestionable colocación de los signos de puntuación, no solo debemos fijarnos en los autores que flojean, sino también en los estilos y en los experimentos; en lo singular dentro de un orden y en lo raro y lo underground.

Confieso que cuando leo algunos libros de la segunda mitad de la carrera literaria de James Ellroy (de L.A. Confidencial en adelante) no experimento el mismo placer que cuando afronté sus primeras obras (como la excelente trilogía del Sargento Hopkins o La Dalia Negra). La clave: Ellroy ha evolucionado hacia una prosa en la que, en mi opinión, abusa de la frase corta y rápida y de la delimitación con puntos. Un rato me gusta, me estimula, me enciende, porque es eléctrico, pero si la dosis es excesiva, me atonta, me desincentiva, me aburre.

Pero, al margen de los escritores que fundan o remodelan estilos propios, hay otros que deciden sin temor ni mesura transgredir normas, reglas y recomendaciones sobre la puntuación. De hecho, los hubo, los hay y los habrá.

En todas las épocas han destacado escritores rebeldes que buscan nuevas formas, experimentalistas (creativos proclives al laboratorio poco piadosos con el lector no letraherido) y rebotados contra las reglas académicas. Como dicen algunos (entre los que no me encuentro), el arte es arte si hay intención y entonces ya no hace falta mucho más. Bueno, en mi opinión sí: al menos una firma consagrada que lo homologue todo y traslade parte de la construcción de la obra a la mente del crítico, o un nombre que atesore avales o mentores influyentes, sean voluntarios o instados, si el autor es más joven, novedoso y afortunado en contactos.

Hay autores que prescinden de puntos, o de comas, o ponen comas intuitivas sin seguir reglas, o evitan los puntos y aparte, o no utilizan nunca el punto y coma, o siembran todo de comas y solo colocan el punto final, o todo lo delimitan con puntos, o encadenan los dos puntos varias veces en una misma frase de modo que acaba pareciendo un tubo telescópico extensible. También los hay que en algunos fragmentos no puntúan nada, entregados a reflejar voces interiores, corrientes mentales, estados alterados de la mente o reflexiones infantiles. Incluso hay escritores que se inventan una puntuación en forma de espacio en blanco extendido entre oraciones dentro de un mismo párrafo.

Al hablar de puntuaciones libérrimas podemos mencionar a escritores consagrados (más o menos mediáticos) de diversas épocas, como Marcel Proust, James Joyce, José Saramago, Camilo José Cela, Samuel Beckett, Guillermo Cabrera Infante, Manuel Puig, Laurence Stern, Gabriel García Márquez, Gertrude Stein o Jerzy Andrzejewski, entre otros muchos.

Pero el punto y coma es el signo que con más facilidad podría eludirse en un texto, mediante decisiones de redacción, sin que por ello nadie pensara que el escrito es experimental o transgresor. Colocado en un lugar equivocado clamará al cielo casi sin remedio aunque el firmante sea una estrella de la escritura; obviado y sustituido por otro que funcione correctamente, callará discreto, aunque piense que allí debería estar él y no ella, o aquel, o el otro; y sustituido inadecuadamente por uno de sus parientes, no se privará de soltar unas carcajadas imaginando que allí resbalarán los lectores como si pisaran placas de hielo o darán con sus narices en inesperados bordillos y paredones.

El punto y coma tiene querencia a sus sitios predilectos. No es entrometido. Sabe que ningún otro tiene su toque. Gusta de dosificarse. Y acepta ser ignorado sin soliviantarse. Pero no es signo que se deje manipular. Por eso ni las estrellas de la pluma que tontean con las comas, los puntos y los dos puntos suelen atreverse a tratarlo con ligereza.

Seguiremos con otros signos en posts futuros.